TE BLANCO

TE BLANCO

TE BLANCO

TÉ BLANCO

El hombre vigila más que interviene

Un té de oxidación natural. Tras la cosecha las hojas son extendidas a la sombra durante unos días (de dos a tres) sobre esteras de bambú, lo que permite desarrollar un marchitado y una oxidación enzimática pausada. (Se habla de oxidación enzimática cuando ésta ocurre naturalmente: esto es, que la hoja “muere” por la acción de las propias moléculas contenidas en ella.) Luego sigue la fase de secado, muy breve. En resumen: las hojitas ni se someten al calor de fuentes artificiales ni se enrollan. No soportan más que dos operaciones: el marchitado natural y el secado final.

Entre las seis familias/colores de tés, éste, el blanco, es el menos manipulado, aquel donde menos interviene el hombre, salvo para vigilar el proceso con mimo y diligencia porque sabe que está tratando una joya gourmet de una delicadeza exquisita.

El té blanco está marcado con el sello de la excepcionalidad. Es exclusivamente chino, producido en las provincias de Fujian y Hunan. Entre los notables, una joya: el Yin Zhen –llamado “agujas de plata”. Y un clásico y magnífico: el Pai Mu Tan.